Diario del Canada (un dia cualquiera)
Os he hablado ya de muchas cosas sin apenas haberos contado acerca de mi dia a dia en Ottawa. Quizas escribir sobre la vida que llevo aqui sea el apartado menos importante de mi aventura, pero no necesariamente por ello el menos interesante. O eso quiero pensar sin caer en el egocentrismo. Concededme un homenaje a lo Show de Truman y yo os prometo dar con el cuento que mejor describa una jornada normal en la capital canadiense. Que hago y que dejo de hacer desde que levanto hasta que me acuesto. La historia de 24h cualquiera que sirvan como paradigma para ilustrar el programa Explore al completo, desde que llegase el 4 de julio hasta que me marche de aqui en poco mas de una semana.
Un dia cualquiera en Ottawa comienza a las 7.30h; las 13.30h en Espanha. En ese momento suena mi despertador con el mitico On the sofa, de Sidonie. Tras los 10min de rigor acurrucado entre las sabanas, uno de los mayores placeres que existen, reacciono y me levanto cegado por la luz del sol que cada mahana evidencia la ausencia total de persianas en las casas canadienses. Subo las escaleras y saludo al gato, que dormita ocupando entero uno de los escalones con su descomunal barriga. El me mira y bosteza; creedme, lo tengo en el bote. En el banho de la segunda planta me ducho y me visto. Luego bajo a la primera para desayunar en la cocina. Suelo tomar un vaso de zumo, cereales con leche a la que anhado un poco de cafe instantaneo y alguna cookie o un trozo de cynamon, un tipo especial de pastel que hacen aqui y que esta delicioso. Posteriormente me preparo el almuerzo para despues, termino de asearme y salgo de casa a eso de las 8.45h, con mi mochila a cuestas y una pequenha carpeta donde tengo a mano la informacion mas importante.
El paseo hasta el colegio dura unos 15min o lo que es lo mismo, unas cuatro canciones en mi mp3. Saliendo desde mi calle cruzo Fisher Avenue y atajo por un enorme aparcamiento donde queda al lado una iglesia de arquitectura modernista. En esa explanada, los fines de semana familias enteras acuden a misa durante el dia y pandillas de jovenes escuchan musica y hacen botellon en sus coches por las noches. Camino a continuacion por Viewmont St., una de las principales arterias del distrito de Nepean, sin mas ruido que el de mis pasos y algun vehiculo aislado; rodeado de casitas tipicamente americanas con su jardincito delante y sus enormes coches aparcados enfrente del garaje. En esta zona de la ciudad, la tranquildad y el silencio decidieron casarse y luego instalarse como un vecino mas del barrio. De eso me cuentan por aqui que hace ya mas de 20 anhos. Tuvieron, poco tiempo despues, una ninha a la que llamaron seguridad, que se deja notar en cada parque, esquina, cruce o detalle, y de la que todo canadiense se siente profundamente orgulloso de haber ayudado a crecer.
Alrededor de las 9h llego a la escuela, mas o menos cuando vosotros estais empezando o terminado de comer. Las ardillas que me observan desde las copas de los arces colindantes o que corretean por la pradera son testigos de mis actos. Una vez dentro, mi ritual consiste en comprobar la asistencia de mis alumnos a clase y bajar a la sala de informatica para repasar por primera vez el correo y la prensa online de Espanha. En algunos ordenadores coloque elpais.com en favoritos, jeje. Aproximadamente una hora despues, todos los dias tenemos una reunion de monitores como si de una cumbre de altos ejecutivos se tratase, aunque de ejecutivos tengamos mas bien poco: altos si que son estos canadienses. Ni solucionamos la crisis economica, ni ampliamos mercados en Asia; simplemente fijamos el orden del dia y preparamos actividades, excursiones y juegos en los que toman parte los estudiantes. En estas asambleas intervengo poco, escucho mucho y entiendo a medias. A veces hablan tan rapido que me avergüenza pensar que ya se hayan pispado de que rio algunas bromas sin entender cual es el chiste.
Tras un breve descanso que tienen los alumnos a las 10.30h entre clase y clase y que aprovecho para hablar con ellos y sondear que todo les va estupendamente, lo que ocurra cada dia hasta la hora de mi almuerzo es una loteria. O mas que una loteria, cada jornada es un nuevo capitulo de vocabulario especifico en mi libro Aprenda ingles en Canada. Leccion 1, como hablar con la directora para quejarse sobre aspectos disciplinarios del programa; Leccion 2, claves para colaborar en una clase con un profesor del colegio sin quedar como un ignorante delante de los alumnos; Leccion 3, saber usar el telefono en Administracion para solucionar problemas con las familias de acogida; Leccion 24, manual de preguntas y respuestas con la oficinista de turno sobre el fax y como utilizarlo…
De 12h a 13h es el lunch time, mientras alla por la patria unos estais saliendo del trabajo y otros apurais el ultimo banho en la piscina. Yo en estos momentos me como el sandwich de lechuga, jamon cocido y crema de cacahuete que me fabrico (y digo bien) cada manhana. De postre el menu suele ser platano y barritas de cereales para tirar como si estuviera subiendo el puerto de montanha con plato grande. Y justo despues, si no hay mucho curro, me voy al gimnasio y reto a algunos de mis chicos y chicas a un partidito de baloncesto. Normalmente mi equipo suele ganar, pero a veces me han dejado en evidencia. Que quereis que os diga; si se me diera mejor lo de la canasta, lo mismo estaba en estos instantes de mi vida un poquito mas al sur, en alguno de los States jugando para alguna franquicia NBA.
A medida que se os hace de noche al otro lado del Atlantico, yo termino mi trabajo en la escuela Deslauriers. Coincidiendo con vuestra cena a las 21h, las 15h de aqui, generalmente suelo regresar a casa. De nuevo prefiero caminar; el autobus lo dejo para mas adelante, cuando despues de parar en mi “hogar, dulce hogar” de Ottawa a descansar un ratito, dejar mis cosas y comer algo, me marcho de nuevo a la parada mas cercana para bajarme al centro de la ciudad y perderme por sus calles durante toda la tarde. Aprovecho para desconectar, conocer la downtown, pensar y sacar fotos. Intento disfrutarlo sin mas, vivir al maximo mi viaje a la tierra de los castores. Teneros a todos presentes en mi cabeza mientras estais durmiendo y sonhando vuestra madrugada, antes de volver a coger el bus para regresar a casa, cenar y posteriormente saborear un buen te junto a mi familia, a la par que charlamos o jugamos a las cartas.
Se hacen las 11h y me voy a la cama. Al principio me metia directamente en el sobre e ingresaba en coma. Cosas del jet lag. Pero hace como dos semanas descubri de pura casualidad en un canal de la television canadiense que todas las noches de lunes a viernes me echan House. Y logicamente ha sido mi perdicion; la causa por la que cada dia me cuesta mas trabajo levantarme. Eso si: merece la pena, me baja un poquito la morrinha. Aunque os confieso que entender a mi doctor en la lengua de Shakespeare sea un reto casi imposible de superar: que dificil es comprender los dialogos, frustracion como la que les entra a sus pacientes!
A medianoche, cuando alli son las 6h de la manhana, me acuesto definitivamente. Repaso la pelicula de las ultimas 12 horas antes de cerrar los ojos y dormirme. Un dia mas, un dia menos. En Ottawa.
Muchas gracias una vez mas por el seguimiento que haceis a mi blog y por vuestros comentarios, de verdad. Cada vez que tengo alguno me llevo una alegria enorme. Con vuestro apoyo me ayudais a convertir esta experiencia en algo aun mas genial. Ya os lo digo a cada uno en los mails, pero tambien queria reflejarlo por aqui: sois los mejores. Esta semana pasada ha sido algo mas ajetreada que la anterior. Si en ella la nota predominante habia sido la tranquilidad fruto de la consolidada adaptacion de todos nosotros a la ciudad y al colegio, en la que acaba de terminar el ambiente se ha enrarecido tanto como el lluvioso cielo de Ottawa estos dias. El motivo, Yadi, es que aunque los estudiantes estan de “vacaciones”, tienen la obligacion de hablar en ingles en todo momento dentro del centro, y eso es algo que parece que a algunos les cuesta aceptar. De ahi vienen los castigos que les imponen aqui a esos pequenhos y rebeldes reivindicadores de la lengua de Cervantes. Paradojicamente por darle demasiado a la lengua.
Este fin de semana ha sido la leche. Soy consciente de que aun me quedan pendientes muchas mas cosas que quizas deberia contaros antes de ponerme a hablar sobre mi tiempo libre, pero me lo he pasado tan bien que no me puedo resistir. Os prometo que sere breve en cualquier caso. El viernes despues de clases los chicos tenian una actividad obligatoria en el colegio que consistia en una especie de gimcana de pruebas deportivas. Yo me encargue de llevar la de baloncesto junto con un profesor muy majete llamado David. Tiene 26 y apoya a los Raptors. Naturalmente estuvimos hablando de Calderon, como podreis imaginar ;-)
Muchas gracias a todos por leerme y por vuestros comentarios. No sabeis que alegria me llevo cada vez que recibo noticias vuestras. Tomo nota tambien de las sugerencias y he aumentando un poquito el tamanho de la letra, aunque con respecto al tema de las fotos me temo que hasta que no regrese a Espanha no podre ensenharos ninguna. 
Me voy a la cama en un rato con un revoltijo de nervios que seguramente me dificultarán conciliar el sueño esta noche. Llevo media semana así. Mañana es el gran día; la fecha en la que me marcho a Ottawa a vivir durante cinco semanas como monitor de un grupo de chavales de intercambio dentro de uno de los muchos programas veraniegos que oferta una empresa, Red Leaf, de la que a buen seguro ya os habré hablado hasta la saciedad. Estoy bastante intranquilo (para qué negarlo), pero muy ilusionado con esta experiencia. Eso de tener a 19 estudiantes menores de edad a mi cargo durante más de un mes supone una enorme responsabilidad que afronto con el típico miedo a lo desconocido y con la esperanza de que todo salga estupendamente durante todo este tiempo. Como me ocurre siempre que viajo, no paro de darle vueltas a la cabeza a ver si llevo todo lo que necesito, y cuanto más lo pienso más siento que se me olvida algo. Casi mejor haré el último repaso a mi equipaje mañana mismo antes de salir hacia Barajas, no vaya a ser que me vuelva loco. Lo digo con conocimiento de causa: soy un maníaco compulsivo con este tipo de cosas.