Con la iglesia hemos topado
Con la iglesia hemos topado. Eso dice el dicho y eso pienso yo cada vez que la “Santa Institución” abre la boca. Ya lo hago por inercia, estupefacción; estupor. Nunca dejan de sorprenderme; entenderlos debe ser cuestión de fe. Esta semana que se acaba, dos son las noticias con las que me he quedado perplejo ante la manera que tiene de obrar la Casa del Señor. La primera de ellas no es otra que la última campaña de la Conferencia Episcopal en nuestro país contra el aborto. En el cartel del anuncio puede verse a un bebé y a un cachorro de lince a su lado, y sobre el felino semi-impresionado un eslogan que reza: “lince: protegido”. El título de la imagen es inequívoco: “¿y yo?… ¡Protege mi vida!”. Ciertamente un juego de palabras de una ironía tan deslumbrante como la gracia del Espíritu Santo. Y doblemente demagógico. En primer lugar porque la Ley del Aborto no persigue dejar de proteger la vida, sino que precisamente uno de sus apartados valida que a las mujeres embarazadas cuya vida o la del feto pudieran correr peligro se les permita legalmente interrumpir la gestación. Y en segundo lugar porque el aborto tiene estipulado un periodo de tiempo límite para su ejecución, con una fecha tope fijada en las 14-22 semanas de embarazo. Así que si el bebé protagonista de la campaña es un aborto, como dice un colega mío con mucho sentido del humor, está bastante “crecidito”. Por otra parte, recientemente hemos sabido además que el lince que aparece ni siquiera es ibérico, sino euroasiático, así que quizás tengamos que sospechar que la Conferencia Episcopal no tiene muy buen servicio de documentación si lo que pretendía era atacar la conciencia de la sociedad española con una de las especies más amenazadas que tenemos en nuestro territorio. Habrá que actualizar las Sagradas Escrituras.
La segunda noticia tiene que ver con las últimas palabras del Papa Benedicto XVI el pasado martes sobre el uso del preservativo, que según él “agrava el problema del sida”. Palabra de Dios, te rogamos óyenos. Lo más sorprendente de esta historia no es la desagradable contumacia de la iglesia con su aversión por el uso del condón, ni siquiera su radical contradicción con la última campaña anti-aborto-pro-vida de los obispos españoles que mencionaba antes. Lo más triste es que el máximo responsable de la iglesia católica pronunciara esas palabra precisamente en África, un continente asolado por el sida; una enfermedad que según Reuters ha causado la muerte allí a más de 25 millones de personas desde 1980 y de la que una población estimada de 22,5 millones son actualmente portadores del virus. Y nos propone Ratzinger como solución “una humanización de la sexualidad” y “una amistad sincera entre la gente”. Amén…
Ayer fue la noche más mágica del año; la noche de Reyes. La madrugada en la que todos alguna vez, cuando éramos niños, hemos tenido serios problemas para dormirnos, nerviosos esperando a que llegase la mañana siguiente para abrir los regalos y llenar el salón de casa de papeles rotos de colores. Yo recuerdo cuando era pequeño que permanecía en cama con el corazón latiendo a mil por hora, la manta hasta la altura de la nariz y los ojos abiertos de par en par, como si fuera un menudito búho en constante alerta ante cualquier mínimo ruido que delatase la presencia en casa de Sus Majestades de Oriente.
Reaparezco en el blog después de la sequía de los exámenes, que afortunadamente ya terminé, y afortunadamente parece que con buenos resultados. He ido paso a paso recuperando mi vida. Primero dormí como una marmota, después me dediqué a terminar de engancharme con la Eurocopa y ahora retomo mis confesiones online. Tenía algunos frentes abiertos que quiero tocar antes de que sea demasiado tarde, como las sensaciones contradictorias que tengo sobre la Selección en ese gran torneo futbolístico que se juega en los Alpes o la lucha cada vez más mermada de Pau contra los Celtics para llevarse el Anillo de la NBA (2-3 desde ayer). Pero no me apetece mucho escribir hoy, así que lo dejaré para los próximos días.
Después de terminar -exhausto- los exámenes de febrero, que como ya sabéis los que me conocéis bien, poco tiempo me han dejado para la vida social y aficiones varias; continúo la producción de la Cueva RetRaiveR hablando de una de las celebridades del último mes en Madrid: la presidenta de la Comunidad, Doña Esperanza “Cuaresma” Aguirre. Aprovecho para disculparme por mi promesa fallida de cubrir todas las jornadas del 6 Naciones de rugby. Hace dos findes solo pude ver el Francia-Irlanda y no me parecía correcto hablar únicamente de ese partido y con el retraso de una semana. Historia del periodismo español y Opinión pública tienen la culpa. A ver si para este domingo retomo la propuesta.
Curioso personaje político este Hugo Chávez, presidente “electo” de Venezuela, paradigma del célebre dicho “donde digo digo, digo Diego” y la primera persona que veo que en un acto público es capaz de sacarle un mal gesto a nuestro Rey. Durante la última Cumbre Iberoamericana celebrada en Chile, S. M. el rey Don Juan Carlos no pudo aguantar más y ante las constantes interrupciones de Chávez durante el discurso del presidente Zapatero en defensa de Aznar (lo nunca visto), se incorporó sobre su asiento y soltó enfadado y amenazante su ya famoso: “por qué no te callas?”